|
Organizaciones ambientalistas internacionales sentaron las bases en 1989 para el establecimiento del programa conjunto de conservación del entorno, el cual preparó y dio luz a la Estrategia Global para la Biodiversidad de 1992.
La iniciativa correspondió al Instituto de Recursos Mundiales, el Programa de la ONU para el Medio Ambiente y a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales (UICN, por sus siglas en inglés).
Para muchos especialistas ese plan facilitó la elaboración de borradores de la Estrategia para el proceso de negociación intergubernamental que condujo a la Convención sobre la Diversidad Biológica, firmada durante la Conferencia Cumbre sobre la Tierra en Río de Janeiro en ese propio año.
Las propias fuentes estiman que ese constituyó el punto de partida para que países desarrollados y subdesarrollados iniciaran la preparación, a corto y mediano plazos, de sus correspondientes proyecciones conservacionistas.
Parte de tales prácticas fueron recogidas en el libro Planificación Nacional de la Biodiversidad: pautas basadas en experiencias previas en el mundo, con el objetivo de que sirvieran para orientar las acciones de los que incursionan en el proceso de organización de la biodiversidad.
De modo que el primer paso hacia la política conservacionista en relación con los hongos fue la creación, en 1985, del Comité Europeo para la Protección de los Hongos.
La relación de sus objetivos incluyó la investigación de sus hábitat naturales, el establecimiento de contactos con entidades conservacionistas y la publicación de listas nacionales y regionales de especies amenazadas.
Posteriormente, durante la celebración del X Congreso de Micólogos Europeos, en 1989, se acordó denominar el comité como Consejo Europeo para la Conservación de los Hongos.
Con anterioridad, en 1988, se había creado la Comisión para la Supervivencia de las Especies, donde funcionó el Comité para los Hongos, el cual agrupaba a micólogos de Europa, América del Norte y África.
A su vez, en el II Simposio de la Asociación Internacional de Liquenología, en Suecia en 1992, surgió el Comité para la Conservación de los líquenes.
Este último, se integró a la UICN como Comisión para la Supervivencia de Especies de Líquenes, con la participación de especialistas de 10 países.
En el V Congreso Internacional de Micología, en Vancouver, se organizó el simposio Lichens, a Strategy for Conservation, donde el grupo experto presentó la compilación de la información solicitada a los liquenólogos.
En los países desarrollados de Europa y América del Norte la conservación de las setas se ha encaminado a la publicación de Listas Rojas y la preservación de los ecosistemas con rica micobiota.
Para América Latina tiene especial interés la propuesta presentada por Gamundí & Matteri, (1998) durante el VI Congreso Latinoamericano de Botánica, efectuado en Mar del Plata, en 1994. En el trabajo titulado La Problemática de la Conservación de las Criptógamas Avasculares, los autores hacen su aproximación hacia la conservación de las algas y enfatizaron en la necesidad de incrementar los inventarios y de protegerlas como vía para su conservación. (Por Lino Luben Pérez, AIN)
Related Articles:
|
1- No ofender, escribir frases obscenas ni malas palabras.
2- Respetar las opiniones de los demás.
3- Trate de escribir con buena ortografía, nuestro idioma es muy rico y frases mal escritas pueden ser mal interpretadas.