La salvación de la Zaza PDF Imprimir E-mail
Cuba - Cuba
Martes, 26 de Junio de 2012 11:58

provincia de Sancti Spíritus: la presa Zaza.Aún se recuerdan los dramáticos días de mediados de junio de 1972, en los que un accidente puso en peligro la obra del siglo en la provincia de Sancti Spíritus: la presa Zaza.

El ingeniero Rafael Rangel, subdelegado de Recursos Hidráulicos en la provincia espirituana, rememora la difícil situación:
“La presa se encontraba en su fase final constructiva. Para trabajar en la conformación de la cortina y en el cauce del río se desvió este mediante una tubería que podía considerarse como aliviadero provisional, la cual permitía a las aguas continuar su curso para irrigar los arrozales.

“Según el proyecto, este conducto, que pasaba por debajo de la cortina, quedaría inutilizado al término del acuatorio, pero intensas lluvias comenzaron a llenar el vaso del embalse mientras se realizaba la operación de cierre de la tubería, y a la entrada de esta ocurrió una turbulencia que provocó desprendimientos en un tramo del talud y filtraciones del otro lado de la presa”.

Como consecuencia del  inesperado incidente podía abrirse la cortina por la fuerza del agua y miles de personas  quedar atrapadas en la inundación.

Una sabia y humana decisión se cumplió en escasas horas del miércoles 21 de junio: evacuar a más de ocho mil personas residentes agua abajo de la “Zaza”.

Las circunstancias exigían adoptar otras medidas inmediatas por lo que cientos de trabajadores de la construcción, combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionaras y del Ministerio del Interior, junto a miembros de las organizaciones políticas y de masas se movilizaron hacia el lugar.

Un puesto de mando in situ dirigía las múltiples acciones que transcurrían sin descanso en medio de aquel hervidero.   

Equipos, llamados defómetros, medían el tamaño de las grietas y desde la superficie se localizó la entrada de las conductoras, lo que permitió colocar señales (boyas) para lanzar sacos de arena y otros materiales pétreos que pudieran cerrar la tubería.

Las máquinas perforadoras, al disminuir la salida del agua, tratarían de eliminar el aire al vacío en la tubería para evitar una presión interior que las hiciera estallar, y  decenas de buldózeres y mototraíllas se afanaban en el reforzamiento y elevación de la cortina.

Heriberto Casillas, chofer de uno de los camiones que depositaba el material pétreo a la entrada de la tubería dañada, evoca los momentos más tristes de la proeza:

“Era la madrugada del 23 de junio, coloqué el ZIl V-8 que yo conducía en la balsa para llegar hasta unos 200 metros al interior de la presa. Como estábamos haciendo desde iniciada la operación, en la plataforma flotante atamos, de frente, a dos camiones para descargarlos al unísono.

“Yo permanecía, junto a Alfredo Bernal (dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas), en la cabina del carro mientras la balsa avanzaba  hacia el objetivo; de pronto me percato de que ésta comienza a inclinarse de lado en el sentido donde yo me encontraba, le aviso a mi compañero, quien pudo saltar del camión.

“Caí al agua dentro del vehículo y sin pensarlo dos veces rompí el parabrisas; con gran esfuerzo salí y nadé hacia la superficie. Estábamos siete compañeros sobre la barca, y nos dimos cuenta que faltaban dos después del accidente. Todos sospechamos lo peor, como así fue”.

Orlando Paneca Vargas y Marcelino Morgado Neri, miembros del Buró Regional y Municipal de la UJC, respectivamente, habían desaparecido en las turbias aguas.

El sepelio de los dos jóvenes constituyó una sentida manifestación de duelo en cuya despedida el Comandante del Ejército Rebelde Faustino Pérez expresó: “Cayeron defendiendo esa obra, esa trinchera que es la presa Zaza, que estuvo en peligro y allí acudieron entre los primeros”.

Con el dolor de haber perdido dos valiosas vidas y luego de agotadoras jornadas en las que el descanso fue aplazado se arribó al 27 de junio, día de la victoria porque quedaba solucionada la avería.

La “Zaza” se salvó y al cabo de 40 años, con capacidad normal operacional de mil 20 millones de metros cúbicos, aún se sitúa como la mayor de Cuba. (Por Israel Hernandez Álvarez, AIN)

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