Arte cubano en la XI Bienal de La Habana PDF Imprimir E-mail
Cultura - Cultura
Viernes, 01 de Junio de 2012 07:54

Bienal de la HabanaEduardo Roca Salazar (Choco), entre los más carismáticos y talentosos artistas del patio, considera la muestra de arte cubano en la XI Bienal de La Habana, como continuidad del Salón de Mayo de 1967.

Con su exposición “Lecturas sin palabras”, figura entre las más del centenar que hasta el 11 de junio se exhiben en la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, como panorama muy completo de la diversidad genérica, temática, técnica, formal, conceptual y generacional, distintiva del quehacer visual de la Isla en la actualidad.

Choco recuerda aquel agosto de 1967 la presencia del gran Wifredo Lam y de tantos artistas de casi todo el mundo, la cual califica como fiesta de los colores de los años 60.

Rememora que, por entonces, era un muchachón, estudiante de la Escuela Nacional de Arte y entrar en contacto directo con aquella eclosión creativa devino impulso personal aún duradero.

Pionero vanguardista en Cuba de la técnica de la colagrafía, surgida en Estados Unidos en la década de los 50 del siglo XX, Choco asumió esa modalidad con tal creatividad que la convierte en signo de su identidad artística.

Merecedor del Gran Premio IV Trienal Instituto de Grabado en 1999 y del Primer Premio en la Bienal de Kochi, ambos en Japón, Eduardo Roca es autoridad mundial en el tema, solicitado por prestigiosas instituciones del arte en numerosos países para impartir talleres y clases magistrales.

Este maestro del actual arte cubano, considera la muestra en La Cabaña como algo muy esperado desde hacia años; hermosa continuidad de aquella iniciativa que comenzó con tanto amor en la efervescencia de la década prodigiosa.

"Es lujo, privilegio que me ha dado la cultura cubana, de estar al lado de personas tan talentosas, sobre todo jóvenes, que vienen arrollando sabroso, como se dice en Santiago", acota.

Dueño del quehacer de excelencias, este siempre alegre creador logra con materiales inimaginables texturas fabulosas en sus obras, símbolos de cubanía raigal en los cuales están presentes la sensualidad, signos de las religiones cubanas de ancestros africanos y el cálido colorido desmarcado del “tropicalismo” al uso.

De su actual exposición explica que reúne piezas de hace 10 años para acá, y según Abel Prieto, otros amigos y el público, son obras emblemáticas. Colagrafías manipuladas, piezas las cuales descompongo y vuelvo a armar como rompecabezas porque "estos tiempos son para romperse la cabeza", comenta.

"Aquí hay esculturas, cabezas, abrazos y pájaros que susurran cosas lindas, en dialogo entre las formas y volúmenes, y ese gran amor y silencio el cual, a veces, tenemos todos, por eso tiene ese título", concluye. (Por Octavio Borges Pérez, AIN)

 

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