El cruce imprudente de la vía, puede causar la muerte PDF Imprimir E-mail
Cuba - Cuba
Jueves, 23 de Febrero de 2012 09:35

Dirección Nacional de TránsitoSegún datos de la Dirección Nacional de Tránsito, los accidentes por el cruce imprudente de la vía están entre  las primeras causas de muerte en Cuba en personas de uno a 19 años de edad.

Otros grupos etáreos, en total facultad y en pleno desarrollo de su vida activa y social, resultan gravemente lesionados, y quedan limitados en su capacidad. Algunos, en el peor de los casos, fallecen.

La convocatoria masiva, el llamado de atención, no resultan suficientes si antes no se concientiza la urgencia real de actuar responsablemente en la vía.  

Cuántas veces no hemos sido testigos de madres jóvenes, y hasta de abuelas, que con total descuido pasean a sus bebés en coches en plena avenida.

O adultos mayores que, creyendo ser más veloces que los autos, se lanzan a cruzar las calles, calculan mal las distancias y son víctimas, a veces, de caídas por el fallo de sus pies.

También de padres que con premura, y ante el aviso del reloj, van con sus pequeños para la escuela y dispuestos a vencer los carros, corren al pasar la calle y olvidan que sus hijos no son tan veloces y sus pasos aun resultan cortos.

Incluso, algunos niños, adolescentes y jóvenes que no respetan semáforos ni prioridades, andan con arrogancia por la vía, desafiantes, y hasta juegan, sin importarles que se aproxima un vehículo y hasta miran temerarios al chofer.  

Resulta conveniente no olvidar que un auto puede inesperadamente perder la dirección y ocasionar algún lamentable evento, el cual podría causar lesiones o costar la vida al peatón, el elemento más débil y vulnerable.

No prestar la atención debida al timón, el mal estado de las calles, eludir a alguna persona imprudente, perder los frenos o no respetar el semáforo, suelen ser las causas de algunos de esos incidentes.

Fuentes de la Dirección de Tránsito y de la Comisión Nacional de Seguridad Vial, revelaron a la AIN que hoy la misión principal es preservar la vida de las personas en su condición de transeúntes, de conductores, y de otras nuevas modalidades como los bicitaxistas y los carretilleros.

Dichas autoridades, atendiendo a la incidencia de los peatones en los accidentes de tránsito, insistieron en la responsabilidad que también atañe a la propia persona y a la familia.

Pese a los esfuerzos por lograr que cuando se intervenga en la vía se haga con toda seguridad, se sabe de la negligencia de muchos.   

El capítulo Quinto de la Ley número 109 de Tránsito, establece en su artículo 144 que el peatón está obligado a caminar por la acera o paseo, y por la izquierda, de frente a la circulación de los vehículos. ¿Realmente somos respetuosos de esa norma?.

Pero la legislación establece más. En su artículo 145, añade que en el momento de cruzar la calzada, el peatón está obligado a hacerlo sin demora y din detenerse, y debe mantenerse en la zona de seguridad o refugio, en la línea o centro de la vía, cuando en su intento no logre realizar el cruce.

También regula que debe atravesarla por la zona donde existan pasos a desnivel, cebra, doble línea o señalización vertical que indique el cruce. O hacerlo en línea recta de acera a acera, indica la ley -algo casi nunca cumplido, para no ser absolutos- y ceder el paso a los vehículos que circulan por la calle que se propone cruzar.

De gran importancia resulta este inciso: en cualquier intersección o tramo de vía, si existe semáforo para peatones, estos deben cruzar con la luz verde y detenerse con la roja en las aceras, paseos o zonas de seguridad.

El texto aclara que en calles donde existan semáforos solo para vehículos, se debe esperar a que se proyecte la luz verde hacia la vía transversal que se intenta cruzar, y muchas veces, con total negligencia, violamos dicha regla.

Dice, además la Ley 109 que donde el cruce de peatones no esté regulado o controlado por agentes o semáforo, se debe realizar solo cuando no se aproxime un vehículo, o cuando éste por su velocidad o distancia no ofrezca peligro.

Y aunque casi nunca se cumple la norma que prohíbe atravesar entre vehículos parqueados, o por delante o por detrás de alguno que esté detenido o esté por hacerlo, no está de más insistir en que el peatón no puede invadir o permanecer en la calzada de forma tal que obstruya la circulación vehicular.

Las autoridades de tránsito igualmente alertan sobre la necesidad de no  desesperarse a la hora de cruzar los llamados pasos peatonales.

En los que no tienen semáforos, como los existentes en la Habana Vieja: en la Avenida del Puerto, o en Monserrate, frente el Parque Central, en la capital, cuando la persona esté cruzando el conductor debe parar o disminuir la marcha, hasta que el peatón alcance la acera.

Pero en otros, como el que se encuentra en la calle 23, cerca del Copellia, el cual está acompañado de semáforo, peatones y chóferes tienen que ajustarse a las regulaciones y moverse solo cuando la luz les indique.  

Quizás los transeúntes entiendan que en cualquier lugar donde exista la cebra pintada tienen preferencia y no es así, por lo cual se convoca a extremar las precauciones.

Aunque el instinto de conservación debe guiarlos para que miren y paren a la hora de intervenir en la vía pública, aún así, deben tener en cuenta la posibilidad, nada remota, de que algún conductor irresponsable continúe la marcha.

Lo que se pide, entonces, es mayor cooperación de conductores y peatones. Tenemos que aprender a convivir, con respeto y cortesía. Lo que se persigue, en esencia, es darle más vía a la vida. (Por Ana Ivis Galán García, AIN)

 

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